No voy a entrar a juzgar lo que
piensa o las intenciones del estamento de turno que gobierna en el país, pero
si logro observar algunos efectos que me llevan a pensar que estamos entrando a
un esquema al cual denomino como la administración de las migajas.
La realidad me indica que los
ingresos actuales no son suficientes para atender las demandas de los
ciudadanos y por tanto, corresponde administrarlas. En condiciones normales
esto no sería novedad, pero ante la fuerte presión causada por varios
desajustes en el sistema económico han generado que los recursos disponibles
hayan sido dilapidados o comprometidos ante terceros, mermando aún más la
posibilidad de atender tales demandas.
Que nos queda entonces, tapar huecos
a la medida que se presentan, sin resolver los problemas de fondo y reservar
pequeñas migajas para ayudar a la población que reclama ante la evidente
imposibilidad de mantener el esquema anterior de aparente bonanza.
Este esquema, conveniente además
porque permite subyugar voluntades y asegurar una masa crítica electoral, debe
ser sustituido paulatinamente por un sistema de administración de las
potencialidades, que ofrezca posibilidades de desarrollo económico un contexto
de justicia social, entendiendo que no todos los venezolanos estamos preparados
para desarrollar riqueza.
Venezuela, sin duda alguna tiene
grandes ventajas o potencialidades, por tanto, es imperativo que los ciudadanos
que nacimos y/o crecimos en ella, tengamos el valor y la voluntad de hacer
nuestro aporte, por muy pequeño que sea, desde su casa, comunidad o empresa,
para desarrollar las potencialidades de su entorno y al gobierno de turno, le
corresponde ser el gran motor, para administrar las potencialidades del país en
el contexto de la realidad que nos rodea a nivel mundial.
Luis M Quintero
Artículo de Opinión