viernes, 12 de septiembre de 2014

ADMINISTRACION DE LAS MIGAJAS


 No cabe dudas que cada venezolano tiene ante sí un gran reto personal y podría decirse que ante la suma de retos individuales, nos encontramos ante un complicado reto colectivo: la supervivencia como país.

No voy a entrar a juzgar lo que piensa o las intenciones del estamento de turno que gobierna en el país, pero si logro observar algunos efectos que me llevan a pensar que estamos entrando a un esquema al cual denomino como la administración de las migajas.

La realidad me indica que los ingresos actuales no son suficientes para atender las demandas de los ciudadanos y por tanto, corresponde administrarlas. En condiciones normales esto no sería novedad, pero ante la fuerte presión causada por varios desajustes en el sistema económico han generado que los recursos disponibles hayan sido dilapidados o comprometidos ante terceros, mermando aún más la posibilidad de atender tales demandas. 

Que nos queda entonces, tapar huecos a la medida que se presentan, sin resolver los problemas de fondo y reservar pequeñas migajas para ayudar a la población que reclama ante la evidente imposibilidad de mantener el esquema anterior de aparente bonanza.

Este esquema, conveniente además porque permite subyugar voluntades y asegurar una masa crítica electoral, debe ser sustituido paulatinamente por un sistema de administración de las potencialidades, que ofrezca posibilidades de desarrollo económico un contexto de justicia social, entendiendo que no todos los venezolanos estamos preparados para desarrollar riqueza.

Venezuela, sin duda alguna tiene grandes ventajas o potencialidades, por tanto, es imperativo que los ciudadanos que nacimos y/o crecimos en ella, tengamos el valor y la voluntad de hacer nuestro aporte, por muy pequeño que sea, desde su casa, comunidad o empresa, para desarrollar las potencialidades de su entorno y al gobierno de turno, le corresponde ser el gran motor, para administrar las potencialidades del país en el contexto de la realidad que nos rodea a nivel mundial.

Luis M Quintero

Artículo de Opinión